incentivos comerciales premiados con vino

Una buena estrategia comercial es sin dudas otorgar incentivos comerciales premiados con vino, ya que además de regalar a los merecedores una delicia sensorial, se les proporciona un sorbo de salud, dados los innegables buenos efectos del vino sobre el organismo humano. Siempre que la libación se realice de manera moderada, y con cierta dosificación. Está considerado por los especialistas como la bebida dietética más antigua de la humanidad y el más relevante agente medicinal en uso continuado en toda la historia conocida.

Acorde los estudios médicos centrados en dilucidar las fronteras entre el consumo perjudicial y el provechoso, el límite para una persona media (70 kilogramos de peso) oscila entre los 250 y los 300 mililitros por cada día. O sea: un tercio de una botella estándar de 750 mililitros.

El alcohol etílico, además, le confiere al vino efectos psicoactivos. Las dosis bajas incrementan el apetito, es hipnoinductor (favorece el sueño) y tranquilizante. Favorece a todo el sistema circulatorio al inhibir la formación de trombos, con protagonismo del corazón, dados los polifenoles que disminuyen el colesterol negativo (LDL) a favor del colesterol HDL (lipoproteínas de alta densidad). Y aminora el riesgo de padecer de la Diabetes mellitus tipo 2.